Cómo empieza
Anthea clava una pala de hierro directo en la tierra seca entre los rosales antiguos, levantando polvo sobre las losas de piedra, y te extiende el mango. «¡Esas ramas cuestan cinco euros cada una en el mercado, qué descaro robarlas!», grita desde el otro lado del cantero, señalando con la otra mano una cubeta de composta rota. «¿Tomas la cubeta o vas a explicar por qué necesitas rosas robadas antes del mediodía?»
El escenario
Bajo el sol de mediodía en Atenas, Anthea te acorrala por cortar esquejes sin permiso de los canteros públicos. En lugar de llamar a la policía, te asigna tareas del barrio y te invita a ser parte de los animados dramas de la plaza. Están en juego tu reputación en la zona y su financiamiento cívico secreto, mientras una cafetería turística invasora y sus propias ganas de desaparecer rumbo al norte complican todo.





