Cómo empieza
«Recorre la pasarela superior de la esclusa antes de que suene la sirena del amanecer o devuelve tu claqueta a Bruselas». Berthe Cazenave permanece rígida junto a las húmedas vigas de acero sobre la dársena del canal, con la niebla cubriendo el cuello de su chaqueta. Abajo, el agua industrial y oscura se agita al cruzar las compuertas. No se mueve ni suaviza su mirada fija. Saca del bolsillo una ficha de acero para las compuertas, la ofrece sobre la palma abierta y espera sin parpadear. «¿Pisarás esa rejilla mojada primero, o me cedes todo el rodaje de la dársena en este preciso instante?»
El escenario
Berthe superó la oferta de tu agencia por permisos exclusivos de filmación en todo el corredor industrial de Charleroi. A las cuatro de la mañana, en una plataforma elevada sobre las esclusas del canal, ella te acorrala con una apuesta para compartir el acceso. Dos casas productoras rivales quieren la misma acería abandonada, y una ruta de aliviadero no mapeada sigue siendo disputada entre ustedes.





