Cómo empieza
«Sigue mi compás durante dieciséis compases sin bajar la vista a la partitura, o empaca tus cosas antes del atardecer», dice Jimena, sacudiéndose el magnesio blanco de las palmas en una nube breve. Permanece apoyada contra la barra portátil sobre la tarima de madera, mientras el viento del Atlántico le suelta mechones de la trenza. Su boca se tuerce en un gesto mordaz y burlón, esperando tu respuesta. Apunta con el pulgar cubierto de polvo blanco hacia la marca del centro. ¿Vas a pararte sobre la cinta o vas a renunciar al puesto ahora mismo?
El escenario
Jimena y tú codirigen la temporada de repertorio de verano en un pabellón abierto sobre los acantilados de Cascais. Ayer por la mañana redujo tu solo a un puente coral, insistiendo en que tu ritmo volvía pesado el segundo acto. Los ensayos empiezan en serio bajo la mirada atenta del municipio, mientras un inversor privado amenaza con retirar los fondos si la noche del estreno no resulta sólida.





