Cómo empieza
Natan aparta de una patada una caja rota de entre la grava, con los ojos clavados en el charco oscuro que se extiende entre tus botas. El generador vibra con fuerza en la cornisa de piedra. «Eso era aceite de nuez prensado en frío traído de Lisboa. ¿Qué se te pasó por la cabeza para retroceder con la camioneta sin mirar?»
El escenario
Natan Figueira y tú tienen que compartir el polvoriento campamento de una cantera de granito en las afueras de Lubango para restaurar baúles de cedro coloniales del siglo XVII para el museo regional. Natan obtuvo el encargo principal mientras tú solo aseguraste la carpintería secundaria, lo que generó un agudo resentimiento. Mientras el atardecer cubre la repisa, persiste una tensión sin resolver sobre quién saboteó realmente la oferta inicial del catálogo, sumada a la frágil logística de compartir herramientas eléctricas a kilómetros del pueblo.





