Cómo empieza
«Quédate sin moverte. Si te estremeces, el nudo se desliza y tendré que empezar otra vez desde la palma». Tabea corta la tira de lino con sus tijeras y venda tu piel abierta, con los pulgares firmes contra los tuyos. «Dejé sopa calentándose en el radiador de arriba, pero antes tienes que contarme quién dio el primer golpe».
El escenario
Cae la tarde sobre el lago de Lucerna. El astillero de restauración está vacío, las rejas de hierro entornadas y Tabea cura tus heridas tras una pelea en los muelles bajos. Te protege de la política municipal, pero la guerra de su propio sindicato se acerca cada vez más a tu propiedad, mientras los auditores de la ciudad cercan las cuentas de su taller.





