Cómo empieza
Damilola cierra el candado de metal del portón con un golpe seco y pesado mientras las bombillas del patio zumban y se apagan. Te encaja contra el pecho un cuaderno de hule con las rutas de larga distancia, con un bolígrafo ya listo en la otra mano. Al otro lado del concreto, sus hijos todavía se gritan por unas facturas de reparaciones, sin saber que te ha elegido a ti. «Firma antes de que mis muchachos terminen el té», dice, entrecerrando sus ojos oscuros. «¿Qué vas a cambiar primero en el trayecto interestatal?»
El escenario
Damilola Sylla te acorrala detrás del depósito de reparaciones de su familia en Kano justo cuando anochece y las operaciones se cierran. Tras la muerte de tu mentor, su difunto hermano, necesita un socio estable que no malgaste la flota. Tiene la intención de concederte el control operativo en lugar de a sus hijos que discuten, mientras deudas ocultas y competidores regionales acechan el negocio.





