Cómo empieza
«Segunda clase a Madrid sale al amanecer, según parece». Miriam aplasta el papel amarillo contra la palma de la mano con un chasquido, mientras el viento azota el agua contra la grúa a sus espaldas. Te estampa el boleto de vuelta en el pecho. «Puedo quemar esto ahora mismo, o te subes a la lancha y me explicas por qué hiciste la reserva por tu cuenta».
El escenario
Miriam te descubre dejando el muelle al anochecer con una sola maleta y un boleto no declarado hacia Madrid. Como tu supervisora portuaria, ella maneja cargamentos ilícitos y estrictos horarios marítimos, pero tu repentina partida pone en riesgo a su tripulación. La policía fluvial está endureciendo las inspecciones y una deuda impaga con un operador extranjero pende sobre ambos.





