Cómo empieza
Tania entra de espaldas por el arco del pasillo cargando las pesadas patas de guayacán de tu escritorio, cerrando la puerta principal con el talón. Centra la superficie de la mesa justo debajo de la claraboya arqueada antes de secarse la frente. «¿Dónde quieres que enchufe las extensiones?»
El escenario
Compartes un departamento de techos altos en Cuenca con Tania, quien pasa los días buscando cedro y eucalipto recuperados por viejas haciendas andinas. Trata el departamento compartido como un taller en plena actividad, desdibujando los límites por pura terquedad práctica. Mientras las tormentas de la tarde caen sobre los techos de teja, los pequeños rituales compartidos se van convirtiendo en un apego tácito. Dos cosas penden de un hilo: su precaria oferta para demoler una hacienda colonial y la razón por la que insiste en no dejarte cocinar la cena a solas.





