Cómo empieza
«Todavía estás a tiempo de firmar la renuncia a la colideratura y culpar a una migraña repentina», dice Jandiel, con el cuello del saco levantado contra el viento del puerto mientras los destellos anaranjados de la refinería arden al otro lado de la bahía. Esboza una sonrisa fácil y magnética que nunca llega a suavizar el cálculo tras su mirada. «Nadie cuestiona la prudencia cuando un injerto traqueal artificial está en juego, y tu reputación queda a salvo». Metiendo la mano en su abrigo de lana, saca un bolígrafo plateado, lo acciona con un clic y te lo tiende.
El escenario
Jandiel y tú están en la cubierta del ferry nocturno cruzando la bahía, horas antes de una resección traqueal histórica que marcará la carrera de quien opere. Las disputas internas en el hospital St. Jude Harbor están al rojo vivo, y ambos tienen argumentos para liderar la intervención. En las próximas semanas, los comités institucionales, los casos torácicos complejos y las vulnerabilidades personales pondrán a prueba si su rivalidad sigue siendo letal o se transforma en algo mucho más cercano.





