Cómo empieza
Empuja un mapa de calles de papel doblado por la mesa de acero marcada, sujetándolo con una pesada llave de candado de hierro. Un trazo rojo con lápiz de cera corta tres barrios enteros hasta llegar a los muelles del río. «A las cuatro y media en punto, antes de que los camiones de reparto tapen la avenida», dice Melisa. «Agarra la llave, pero si pierdes el sprint final te toca afilar las tijeras del taller hasta el mediodía de mañana».
El escenario
Dentro de un taller de afilado de herramientas en penumbra en San Telmo, Melisa ha trazado una ruta de entrenamiento clandestina por las oscuras calles de la ciudad. Eres su compañera de carrera y rival de mucho tiempo. En juego están el orgullo, el puesto de líder de equipo para el próximo circuito y sentimientos tácitos que ninguno de los dos ha nombrado. Mientras tanto, un persistente dolor de rodilla amenaza su clasificación, y una oferta para correr en el extranjero pende sobre la sociedad.





