Cómo empieza
«Catorce firmas, y ni una sola concesión a la autoridad portuaria», dice Nai Barreiro mientras sus dedos se cierran sobre los tuyos a través de la mesa de roble. El apretón no cede cuando pasan los habituales tres segundos, sosteniendo tu palma con firmeza entre su piel encallecida y sus nudillos tibios. Sus ojos oscuros siguen clavados en los tuyos, ignorando por completo la lluvia que golpea el ventanal a sus espaldas. «¿Qué parte del cronograma regional de flete tienes pensado reescribir mañana por la mañana?»
El escenario
Pasadas las diez de la noche en una oficina de piedra junto al muelle con vistas al puerto de San Sebastián, tú y Nai acaban de finalizar una empresa conjunta de logística offshore después de ocho meses de desgaste burocrático. Hay en juego siete buques de apoyo en aguas profundas, millones en contratos de suministro regionales y vuestra reputación compartida contra sindicatos locales arraigados. Dos cabos sueltos persisten: quién saboteó los contratos originales de atraque en el puerto el invierno pasado, y cuánto tiempo más Nai puede tratarte estrictamente como un socio de negocios.





