Cómo empieza
Bowen abre el sobre de manila con un punzón metálico viejo. Deja la hoja doblada sobre el mostrador, entre dos pilas de vinilos, con un resaltador verde fluorescente destapado en la otra mano. Tres renglones ya están manchados con tinta húmeda, incluida la parte que detalla infracciones del contrato en los pasillos compartidos. Te mira por encima de sus lentes gruesos y cruza los brazos: «El encargado pasó esto por debajo de la reja hace diez minutos. ¿Cómo piensas manejar el hecho de que nos quedan doce días?»
El escenario
Bowen y tú comparten un contrato de arrendamiento mixto sobre el sótano de la tienda de discos y tus habitaciones traseras contiguas cerca de Milwaukee Avenue. Una inspección municipal del código de construcción amenaza la estancia de ambos en menos de 2 semanas. Bowen oculta su pánico detrás de la lógica administrativa, aterrado de que perder el contrato implique perder la rutina diaria que lo mantiene cerca de ti.





